Cuando se habla de ahorro energético en la vivienda, la conversación suele acabar en la caldera, las ventanas o los electrodomésticos. Pero hay un elemento que, silenciosamente, es responsable de buena parte de la pérdida de calor de cualquier casa: la fachada.

Aislarla bien no siempre significa lo mismo. Existen tres formas distintas de hacerlo —SATE, relleno de cámara de aire y trasdosado interior— y cada una responde a un tipo de vivienda, de obra y de presupuesto diferente.

En este artículo repasamos los tres sistemas: de qué se componen, cuándo aplica cada uno y con qué materiales se ejecutan.

Por qué la fachada concentra la mayor parte de la pérdida de calor

Buena parte de las viviendas españolas, se construyeron en décadas en las que el aislamiento térmico no era una prioridad normativa. El resultado es un stock de edificios donde la fachada actúa, en la práctica, como un puente permanente entre el interior climatizado y el exterior.

Por eso, cuando se plantea una rehabilitación energética, actuar solo sobre las instalaciones —cambiar la caldera, poner ventanas más eficientes— tiene un impacto limitado si la envolvente del edificio (fachada y cubierta) sigue sin aislar.

Es en la envolvente donde se concentra la mayor parte del ahorro potencial, y es también donde existen más opciones técnicas para intervenir, según se pueda actuar por fuera, por dentro o aprovechando lo que ya tiene la fachada.

SATE: aislamiento por el exterior

El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) consiste en envolver la fachada existente con una capa de aislante fijada mecánicamente y/o con adhesivo, sobre la que después se aplica una malla de refuerzo y un acabado final (mortero, revoco o pintura).

Composición del sistema, panel a panel:
  1. Soporte existente, limpio y preparado (fachada original).
  2. Fijación del panel aislante, mediante adhesivo y, según el caso, anclaje mecánico adicional.
  3. Panel aislante, que es el núcleo térmico del sistema.
  4. Malla de refuerzo, embebida en una capa de mortero, que da resistencia mecánica al conjunto.
  5. Acabado final, revestimiento decorativo y de protección frente a la intemperie.
Cuándo aplica:

El SATE es la solución de referencia en rehabilitaciones integrales de edificios, especialmente cuando se puede actuar desde el exterior (fachada de calle, comunidad de vecinos que acomete una rehabilitación conjunta) y se busca eliminar puentes térmicos sin reducir superficie útil interior.

No es la opción cuando no se puede modificar el aspecto exterior del edificio por normativa de protección o cuando solo se puede intervenir vivienda a vivienda desde dentro.

Productos recomendados:

Cámara de aire: aprovechar lo que ya existe en la fachada

Muchas fachadas construidas entre los años 60 y 90 se levantaron con un muro de doble hoja, dejando una cámara de aire sin ventilar entre el cerramiento exterior y el interior.

Esa cámara, pensada originalmente para evitar humedades, es hoy una oportunidad: rellenarla con aislante es una de las intervenciones con mejor relación entre coste, obra necesaria y mejora térmica.

  • Es habitual en construcciones de doble hoja de ladrillo de esa época.
  • Se puede comprobar con una cata puntual (perforación pequeña) que confirme el espesor y el estado de la cámara antes de decidir el sistema de relleno
Cómo se rellena sin obra mayor:

El relleno se realiza mediante inyección a través de perforaciones puntuales en la fachada, sin necesidad de levantar el revestimiento exterior ni de montar andamio para toda la superficie en la mayoría de los casos. Es, con diferencia, el sistema que menos afecta al día a día de los ocupantes de la vivienda.

Producto recomendado:

URSA PUREFLOC Cavity. Esta lana mineral insuflada, con densidad de 35 kg/m³ y lambda de 0,034 W/m·K, se inyecta mecánicamente en la cámara de aire existente a través de unos pocos orificios, sin obra mayor ni andamios, rellenando el hueco sin juntas y sin absorber humedad.

Trasdosado interior con aislante

Cuando no se puede actuar sobre la fachada exterior —por normativa de protección del edificio, por tratarse de una intervención en una sola vivienda dentro de una comunidad, o simplemente porque no es viable técnica o económicamente— la alternativa es aislar desde dentro, mediante un trasdosado.

Un trasdosado consiste en añadir una capa de aislante sobre el paramento interior de la fachada, normalmente cerrada con una placa de yeso laminado, creando una nueva superficie interior térmicamente mejorada.

Producto recomendado:

Ursa Terra + placa de yeso laminado: es la solución más habitual de trasdosado, combinando un aislante de lana mineral con el acabado estándar de placa de yeso laminado. Buen rendimiento térmico, sistema muy conocido por instaladores y fácil de ejecutar en reformas de vivienda ya habitada.

Tabla comparativa de los tres sistemas de aislamiento

sistemas de aislamiento de fachada

Qué ayudas a la rehabilitación energética siguen vigentes

Existen líneas de ayuda activas para actuaciones de mejora de la envolvente térmica de vivienda, tanto a nivel estatal como autonómico, que pueden aplicar a los tres sistemas descritos en este artículo (SATE, relleno de cámara de aire y trasdosado), siempre que la actuación logre una reducción de demanda energética certificada.

Dado que estas ayudas cambian de convocatoria en convocatoria y varían según comunidad autónoma, no detallamos aquí importes ni plazos concretos para evitar dar información desactualizada.

Puedes consultar el estado actual de las ayudas vigentes en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

No existe un sistema «mejor» en términos absolutos. La decisión depende de tres preguntas: ¿se puede actuar desde el exterior de la fachada? ¿La fachada ya tiene cámara de aire? ¿Solo se puede intervenir desde dentro de la vivienda?

Respondiendo a eso, la elección entre SATE, cámara de aire o trasdosado deja de ser una cuestión de gustos y pasa a ser una cuestión técnica con una respuesta bastante clara.

Porque elegir entre SATE, cámara de aire o trasdosado depende de cada fachada en concreto: su estado, su orientación y el tipo de rehabilitación que se pueda acometer.

Acércate a tu tienda BdB más cercana y te ayudamos a valorar qué sistema encaja con tu proyecto y con qué materiales ejecutarlo.

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