Todos conocemos a alguien que dice “es solo un momento” antes de subirse a una escalera sin casco, cortar una pieza sin gafas o rematar un trabajo con zapatillas. Y todos conocemos también la parte de la historia que viene después: el golpe, la astilla en el ojo, el resbalón.
En la obra y en la reforma, los accidentes no avisan. La buena noticia es que casi todos los daños graves se pueden evitar con algo tan simple como llevar bien puestos los EPIs.
Por eso, del 2 al 7 de noviembre celebramos los Días de la Seguridad BdB, nuestra apuesta por la Semana Europea de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Y como predicar con el ejemplo es lo que mejor funciona, varias tiendas BdB adheridas tienen ofertas en EPIs durante esa semana. Pero antes de ir a comprar, repasemos lo que de verdad importa: qué normas debe cumplir cada equipo, de la cabeza a los pies.
¿Qué es un EPI y qué dice la ley?
Un equipo de protección individual (EPI) es cualquier equipo que lleva una persona para protegerse de riesgos que pueden amenazar su seguridad o su salud: golpes, ruido, polvo, caídas, cortes, proyecciones…
Hay tres ideas básicas que conviene tener claras:
- Marcado CE obligatorio. Los EPIs que se comercializan en la UE deben cumplir el Reglamento (UE) 2016/425. Si un equipo no lleva marcado CE, no es un EPI válido, por mucho que lo parezca.
- Tres categorías. La categoría I es para riesgos mínimos, la II para riesgos intermedios y la III para riesgos que pueden causar la muerte o daños irreversibles (como las caídas en altura o la protección respiratoria frente a sustancias peligrosas).
- Responsabilidades repartidas. En el ámbito laboral, la empresa debe proporcionar los EPIs adecuados y la persona trabajadora debe usarlos correctamente y cuidarlos. Si eres autónomo, esa responsabilidad es toda tuya.
Dicho esto, vamos con las 8 normas. a ser una cuestión práctica.
Las 8 normas de tus EPIs, de la cabeza a los pies
1. Cabeza: casco conforme a UNE-EN 397
Es el EPI más reconocible de la obra y el que más se olvida cuando “solo vas a echar un vistazo”. El casco protege frente a la caída de objetos y los golpes contra elementos fijos.
Consejo práctico: ajústalo bien con el arnés interior y la cinta de nuca. Cámbialo siempre tras un impacto fuerte, aunque no se vea ninguna grieta, y respeta la vida útil que indica el fabricante.
2. Oídos: protección auditiva conforme a UNE-EN 352
Amoladoras, rozadoras, martillos neumáticos, sierras… El ruido daña el oído de forma progresiva y silenciosa, y esa pérdida no se recupera. La normativa sobre ruido establece que, a partir de 80 dB(A), hay que poner protectores a disposición del trabajador y, a partir de 85 dB(A), su uso es obligatorio.
Consejo práctico: elige tapones u orejeras según el trabajo y tu comodidad. El mejor protector es el que realmente te vas a poner todo el día.
3. Ojos y cara: gafas y pantallas conforme a UNE-EN 166
Un ojo es muy poco material para tanta chispa, serrín y proyección. Las gafas de montura integral, las gafas panorámicas o las pantallas faciales protegen frente a partículas, salpicaduras, polvo e impactos.
Consejo práctico: fíjate en el marcado de la lente y la montura, porque indica el tipo de riesgo para el que sirven. Unas gafas rayadas dejan de proteger bien: cámbialas.
4. Vías respiratorias: mascarillas y filtros conforme a UNE-EN 149
Polvo de obra, sílice, pinturas, disolventes, lijados… Lo que no se ve también hace daño. Las mascarillas autofiltrantes FFP (FFP1, FFP2 y FFP3) filtran partículas con distinta eficacia; para otros riesgos, como vapores o gases, hacen falta filtros específicos.
Consejo práctico: una mascarilla mal ajustada es casi como no llevarla. Asegúrate de que sella bien en la cara y no la reutilices si el fabricante indica que es de un solo uso
5. Manos: guantes de protección mecánica conforme a UNE-EN 388
Cortes, abrasiones, pinchazos, desgarros… Las manos son la herramienta de trabajo y también las más expuestas. La norma UNE-EN 388 clasifica los guantes frente a riesgos mecánicos y lo refleja en un pictograma con varios niveles de resistencia.
Consejo práctico: no hay un guante para todo. Un guante para manipular ladrillo no sirve para trabajar con productos químicos. Elige según la tarea y revisa que no tenga roturas ni desgaste.
6. Cuerpo: ropa de alta visibilidad conforme a UNE-EN ISO 20471
Si trabajas cerca de vehículos, maquinaria o en zonas con poca luz, que te vean es tan importante como ver. La ropa de alta visibilidad combina materiales fluorescentes y bandas reflectantes.
Consejo práctico: una prenda sucia o desgastada pierde visibilidad. Lávala siguiendo las indicaciones y sustitúyela cuando el color se apague o las bandas se despeguen.
7. Caídas en altura: arneses conforme a UNE-EN 361
Las caídas desde altura siguen siendo una de las principales causas de accidentes graves en el sector. El arnés anticaídas es EPI de categoría III y debe usarse junto con el resto del sistema (anclaje, línea de vida, conectores).
Consejo práctico: un arnés sin formación no es seguridad, es una falsa sensación de seguridad. Aprende a ponerlo bien, revísalo antes de cada uso y retíralo si ha frenado una caída.
8. Pies: calzado de seguridad conforme a UNE-EN ISO 20345
Clavos, objetos pesados, suelos resbaladizos, charcos… El calzado de seguridad lleva puntera de protección y, según la categoría (S1, S3…), suela antideslizante, resistencia a la perforación y más.
Consejo práctico: busca el equilibrio entre protección y comodidad, porque vas a llevarlo muchas horas. Y recuerda: unas deportivas no son calzado de seguridad, por buenas que sean.
Errores habituales (también si eres manitas)
Que no trabajes en una obra profesional no significa que no corras riesgos. El bricolaje de fin de semana también deja astillas, cortes y polvo en los pulmones. Estos son los fallos más repetidos:
- Usar EPIs sin marcado CE o de procedencia dudosa.
- Guardar y reutilizar equipos dañados, caducados o que han sufrido un golpe.
- Elegir mal la talla o el ajuste. Un EPI que molesta es un EPI que acaba en el bolsillo.
- Pensar que “solo es un ratito”. Los accidentes suelen pasar en los trabajos rápidos.
- No tener el equipo a mano. Si tienes que buscarlo, no te lo pondrás.
Cómo comprobar que tu EPI es válido y cuándo cambiarlo
Antes de usar o comprar un EPI, revisa estas tres cosas:
- Marcado CE visible en el producto.
- Norma y categoría indicadas en la etiqueta o el folleto.
- Instrucciones del fabricante, donde se explican el uso correcto, el mantenimiento y la vida útil.
Y una regla de oro: si ha sufrido un impacto, está deteriorado o tienes dudas, cámbialo. Un EPI que no puede fiarse de su estado ya no protege.
Protégete esta semana: Días de la Seguridad BdB
Del 2 al 7 de noviembre, aprovecha los Días de la Seguridad BdB para revisar tu equipo y renovar lo que haga falta. Las tiendas BdB adheridas ofrecen descuentos y precios reducidos en EPIs; cada tienda tiene sus propias ofertas, así que lo mejor es consultarlo directamente.
Y si este artículo te ha sido útil, compártelo con tu equipo o con ese amigo que siempre dice “ya me lo pondré luego”. La seguridad se construye entre todos, de la cabeza a los pies.
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